La historia de Nito va en paralelo a la historia argentina: la muerte de Perón, la guerra de Malvinas, el alfonsinismo, la década infame del menemato, la ruina del delarruísmo; los cambios que esas sociedades atraviesan. ¿Por qué elegiste esos momentos, esos enfoques de las transformaciones?
- No elegí esos momentos. No elegí el período de vida de Nito en función de la historia argentina de ese lapso: los eventos que fueron apareciendo porque eran los que habían sucedido durante sus primeros años. Y mi interés principal era contar la historia del protagonista -la historia iniciática de un chico de barrio tratada con el tono de la novela picaresca- mucho más que contar una historia argentina.

- Entre Carpanta (sinónimo de pereza, a la vez que un viejo personaje de historietas) y el Pastor se entabla una disyuntiva: arte o religión.
- Yo no creo que sea una disyuntiva: me parece que las religiones están entre las mejores creaciones artísticas del hombre. Son grandes relatos de ficción que resultan tan atractivos, tan seductores que millones de personas deciden vivir dentro de ellos. Como lo que te pasa mientras leés una novela, pero durante toda la vida y a lo bestia. Por eso, entre otras cosas, el arte y la religión se han retroalimentado siempre tan bien: son el mismo tipo de lenguaje.

- Intentemos no develar el desenlace de la novela, pero hay en el título una doble semántica de la palabra "living". ¿Fue una marca buscada desde el inicio de la escritura o un hallazgo en el camino de la escritura?
- No, como casi todo, se me ocurrió mientras escribía. De hecho, todo el rumbo de la novela se fue haciendo al andar. Como te decía, al principio quería escribir la historia de un joven argentino en clave picaresca, y me entretuve unas semanas escribiendo, viendo hacia dónde iba avanzando; en ese trabajo se me fue ocurriendo todo lo que terminó por conformar la "movida Living".

- ¿Por qué la muerte como tema? Ya lo habías abordado en libros políticos, históricos; pero esta vez el encuadre es existencial, humano, filosófico.
-Porque ojalá sólo fuera un tema: porque es lo más terrible y al mismo tiempo lo más necesario, porque es lo que le da sentido a todo y se lo quita. Porque si no nos muriéramos seríamos radicalmente otros. Pero te confieso que esas partes en que Nito "anuncia" sus muertes a sus blancos fueron muy difíciles de escribir.  

- ¿Qué sentiste al saber que ganabas el Premio Herralde, el mejor -sin dudas- de la lengua hispanoamericana?
-Mucha alegría, mucho placer. Era uno de los pocos clubes a los que quería pertenecer.

- Una pregunta ajena a la novela: ¿cómo hace Caparrós para escribir una novela que gana el Premio Herralde, libros con crónicas de viaje, un blog en El País de España y algunas otras cositas más?
- No sé, siempre me parece que soy muy vago, que tendría que trabajar un poco más. Y creo que es verdad. © LA GACETA

Fragmento de Los Living
"Es curioso que cualquier animal se reproduzca. Digo: es un error, una confusión, un desperdicio curioso que cualquier animal -ese hombre, camaleón, perro, cucaracha, mujer, mujer muy fea, hombre tontuelo, conejo de la india, japonés- se reproduzca. Ahora, cuando recuerdo mi principio, lo pienso todo el tiempo. Voy por la calle y veo cuánta gente que el mundo no necesita para nada paseando niños que el mundo tampoco va a necesitar, cuya ausencia sólo molestaría a ellos mismos -si pudieran notarla- y a un puñado de innecesarios semejantes. Si la lucha por la supervivencia no fuera tan relajada, tantos de ellos serían los últimos especímenes y el mundo se ahorraría el trabajo de soportar y sostener y alimentar y oxigenar y al fin pudrir durante siglos esos cuerpos. El problema de esa idea es que supone cierto determinismo indefendible: que las capacidades del producto de dos animales equis y zeta son directamente proporcionales a las capacidades de equis y zeta, y eso muchas veces no se verifica, porque la suma de dos elementos muy dispares tiene grandes posibilidades de crear un tercer elemento muy diverso de sus dos precedentes: con eso zafan. Ahí se esconde -junto a la terrible falta de autocrítica- la gran justificación de la continuidad de las especies: dale, vamos, probemos, total quién sabe lo que puede pasar si nos mezclamos -y el mundo se sigue llenando de más y más inútiles".